De lo oral a lo escrito[1]

publicado a la‎(s)‎ 4 dic. 2012 16:53 por Administrador Sociedad Bosquesina   [ actualizado el 28 oct. 2016 18:19 ]
Los documentos publicados en las bases de datos de DOBES, recolectados en los 5 continentes sobre lenguas en peligro, son un acervo lingüístico y cultural que no sólo debe servir a los lingüistas investigadores actuales y futuros, sino también a los indígenas cuya lengua está en peligro. Y eso bajo la hipótesis de que se puede motivar a los miembros de los pueblos, que hablan (pero cada día menos) estas lenguas, a que vuelvan a reaprender o usar nuevamente su lengua, lo que no sólo significa adquirir capacidades lingüísticas, sino a reiniciarse en la visión del mundo (la filosofía) y los valores socio-culturales de sus pueblos mediante la comprensión y el aprendizaje de las formas de discurso que contienen y expresan esta filosofía y los valores sociales y éticos que motivan sus conductas diarias. Hemos observado que estas conductas siguen practicadas en las comunidades indígenas, aun cuando no se habla más la lengua. En este caso, los comuneros no tienen los términos para caracterizar sus valores en la lengua dominante, el castellano, ya que el castellano que ellos hablan y el vocabulario que pueden usar es el castellano de la sociedad dominante, aprendido en la escuela y en los contactos con los mestizos, que trasmite valores sociales cristianos y civiles (además de tener siempre connotaciones despreciativas hacia la sociedad y cultura indígena), más no incluye la enunciación de los valores sociales “propios”. Éstos, desde luego, quedan encerrados en la lengua indígena y no se pueden manifestar explícitamente ante la sociedad dominante. Es eso un índice concreto de las fuerzas de dominación que excluyen, censuran y ocultan los valores “propios”. ¿Cómo se puede fomentar un “desarrollo propio” de estos pueblos, como lo promueve el Convenio 169 de la OIT, si estos valores no son contemplados conscientemente y expresables en la lengua dominante, el castellano? Con una obra publicada recientemente (Gasché& Vela 2012), escrita para indígenas, maestros, políticos y otros decididores, queríamos acuñar una terminología que permita expresar estos valores en castellano, ilustrando los conceptos empleados con las conductas observadas en la vida diaria de las comunidades que manifiestan estos valores practicados en el marco de las relaciones sociales. Queríamos, de esta manera, revelar la lógica de vida subjetiva de los actores indígenas, y hacerla aparecer como tan racional como la que motiva las conductas de los ciudadanos urbanos.
Pero aquí examinaremos un problema particular que se plantea cuando queremos contribuir a la reanimación de una lengua indígena y de sus valores filosóficos y sociales implícitos en el contexto de la dominación, que, por medio del sistema educativo nacional, siempre los ha despreciado y excluido.

Expongo el problema a través de una experiencia concreta asumida por mi persona con el objetivo de contribuir a la reactivación y el reaprendizaje de la lengua huitoto[2], que la gran mayoría de los comuneros huitoto en el Perú ya no hablan; inclusive, hay padres de familia que ya han pasado por la escuela oficial y no la hablan. Sin embargo, en las escuelas de estas comunidades enseñan “maestros bilingües”, que, por esta calificación, reciben un sueldo mayor al de los maestros rurales comunes. En realidad, estos maestros a menudo sólo tienen un manejo mediocre, rudimentario de su lengua, y aún aquellos que la hablan mejor, no la usan en las escuelas. Inclusive hay casos de maestros que hablan bien su lengua, pero son asignados a comunidades mestizas o comunidades indígenas con otra lengua por los funcionarios de Educación!



[1] El presente trabajo se presenta como producto del Convenio concluido entre el CONYCET/Universidad de Buenos Aires y el Instituto de Investigaciones de la Amazonía Peruana (IIAP) en Iquitos, Perú.

[2] La lengua huitoto es parte de la familia lingüística huitoto, que incluye las cuatro principales variantes dialectales del Huitoto, la lengua Ocaina, con dos variantes dialectales, y la lengua nonuya, casi extinta, pero en proceso de resurrección por la iniciativa de las últimas personas de este pueblo indígena que viven en dos comunidades del río Caquetá, en Colombia. Hablantes de la lengua huitoto y ocaina viven en comunidades o caseríos de la Amazonía colombiana y peruana. En este trabajo nos refererimos a las situaciones observadas en las comunidades peruanas.


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