Aspectos poco conocidos de la tradición oral huitoto: El lugar, la forma y el valor social de la filosofía huitoto.

publicado a la‎(s)‎ 13 feb. 2014 11:01 por Administrador Sociedad Bosquesina   [ actualizado el 15 feb. 2014 10:49 ]
Por: Jorge Gasché.  En el breve lapso que está a mi disposición, no puedo más que aludir
resumidamente a unos hechos socio-culturales amazónicos, descubiertos hace 40 años, pero que hasta la fecha no hemos publicado y cuyo alcance, desde luego, no ha podido influenciar las investigaciones que se siguen llevando a cabo sobre las tradiciones orales indígenas.


Un término como “cosmovisión indígena” está de moda y las personas que se dicen interesadas en comprenderla recurren generalmente a la recolección de “mitos y leyendas” o a la indagación de visiones bajo el efecto de ayahuasca. En este interés están confirmadas, como hemos visto en la anterior conferencia, por las temáticas que representan los artístas pintores en sus cuadros, donde también observamos temas míticos y visiones de ayahuasca.


Temo que estos estudios y representaciones quedan a la superficie de la cultura de la oralidad y del pensamiento indígena.

 

Un colega antropólogo francés, (¿ … ?), ha hecho en su tesis de doctorado un planteamiento interpretativo innovador, analizando los cantos chamanísticos sharanahua, tomando en cuenta sus “géneros”, contenidos y las situaciones de sus usos. Este trabajo ilustra los resultados que un investigador puede obtener cuando aprende la lengua indígena con suficiente fineza para captar las asociaciones de significados que las palabras “rituales” “cargan”, es decir, las palabras en un contexto, no de la conversación diaria, sino en situaciones de comunicación con los seres de la naturalezas (que, desde el punto de vista indígena, éstos son miembros de su sociedad).

 

Entre los Bora, Huitoto y Ocaina con los que sigo trabajando, los muy numerosos cantos de múltiples géneros y pretenecientes a diversas fiestas significan la alta capacidad de la memoria de las personas que practican la tradición oral. Un ejemplo: De una sola fiesta bora, apújko, hemos recolectado hasta ahora un volumen de 1000 páginas impresas de cantos y su traducción. Y estos cantos han sido grabados, con pocas excepciones, por un solo sabedor-cantor. – Pero el problema que nos plantean los cantos no es principalmente la grabación, transcripción y traducción, sino su comprensión en la situación de su producción ceremonial. ¿Qué dice el canto? ¿Qué quiere decir al dueño del baile? ¿A qué elementos culturales o mitológicos se refiere? ¿Qué significan las palabras rituales especiales que nunca se usan en la vida diaria? – En la revista del IIAP, Folia Amazónica, hemos publicado 4 cantos adivinanzas huitoto que ilustran la problemática interpretativa con la que estamos confrontados al querer comprender estas formas de discurso indígena.

 

Pero los cantos indígenas son sólo un aspecto de la civilización amazónica que fue poco apreciado y menos entendido.

 

Cuando llegué por primera vez a la maloca del clan Jitómagaro “Sol” en la orilla del río Igaraparaná, debajo de la famosa La Chorrera que habia sido el teatro cruel de las caucherías a principios del siglo XX, entonces el jefe de maloca, Augusto Kuiru, Monagaba, y sus hijos habían acpetado de enseñarme su cultura, sus costumbres, y, como descubrí poco a poco, ya habían trazado mi “curriculo” de aprendizaje. Empezaban con los cantos buiñua, que se cantan en pareja en las fiestas grandes cuando los “trabajadores”, nakonï/nakollae, que preparan la fiesta, brindan entre ellos cahuana para tomar. Luego grabamos y tradujimos otra clase de cantos, cantos de otras fiestas de la misma carrera ceremonial y de fiestas de otras carreras ceremoniales. El jefe Augsto era lladiraïma, dueño del lladiko, la viga de baile,  en la que se baila en las fiestas de este mismo nombre.

 

Ayer, en una pintura de Brus Rubio, hemos visto una escena del “baile de la boa”, como dice su título, y con el término de la “boa” se refería a la viga de baile. Cuando en aquel entonces, al inicio de mi aprendizaje, y después de haber estudiado la mitología huitoto apuntada y publicada por K.Th. Preuss a inicios de siglo XX, pregunté en la maloca de don Augusto si era cierto que la viga representaba la boa, la respuesta condundente era: “Así dice la gente común que no sabe.” Entonces, insistí en preguntar ¿Qué representaba la viga de baile? Después de cierto tiempo de reflexión vino la respuesta: “Moo uuai arera, jakia fuiñede.” La palabra del Padre es larga, nunca termina.”

 

Doy este ejemplo para ilustrar que en la sociedad huitoto existe (o mejor dicho: existía), frente a la gente común que tiene sus propias interpretaciones culturales, una élite de sabedores, los jefes de los linajes en la cabeza de una maloca y sus hijos, así como una clase de sabios e historiadores, los nïmairanï. Ellos poseían y manejaban discursos rituales, ininteligibles para la gente común, pero que les permitían “reproducir y controlar el mundo” en el transcurso de la delicada preparación y ejecución de las fiestas de su carrera, que siempre reunían en la maloca del dueño de baile a miembros de otras malocas de la región que llegaban a la fiesta para bailar y que podían armar conflictos y guerra.

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