La sociedad de la "gente del centro"

publicado a la‎(s)‎ 8 ago. 2014 11:10 por Administrador Sociedad Bosquesina   [ actualizado el 10 ago. 2016 22:28 ]
Publicado en: Seifart, Frank, Doris Fagua, JürgGasché, and Juan Alvaro Echeverri (eds.). A multimedia documentation of the languages of thePeople of the Center. Online publication of transcribed and translated Bora, Ocaina, Nonuya,Resígaro, and Witoto audio and video recordings with linguistic and ethnographic annotationsand descriptions. Nimega: DOBES-MPI. URL:  http://corpus1.mpi.nl/qfs1/mediaarchive/dobes_data/Center/Info/1.3_Sociedad.pdf

[VERSIÓN PROVISIONAL DEL 12 DE JUNIO 2009; POR COMPLETAR]

 

Expondremos nuestra comprensión de la sociedad de la Gente del Centro en dos capítulos. En el primero, haremos un resumen de lo que pudimos aprender de esta sociedad a través de nuestro diálogo con personas que tenían, o todavía tienen, un cargo ceremonial, a través de nuestra observación de la vida diaria y de las “fiestas” o “bailes” durante nuestra convivencia en caseríos y comunidades y a través de discusiones con responsables rituales sobre los desvíos actuales de las reglas y de los significados de las conductas personales, diarias y rituales, en comparación con las normas e interpretaciones del pasado cuando la Gente del Centro “no era civilizada”, – del “tiempo de los antiguos,” que “sabían” y “respetaban” las reglas sociales, las recomendaciones y restricciones alimenticias, sexuales – y comportamentales en general. Así los indígenas de hoy se expresan cuando hablan de su sociedad actual en la que “ya no sabemos”, “ya no respetamos” las tradiciones de antes. Los verbos “olvidarse” (HT feeide) y “acordarse” (HT uibiñote) son de los más frecuentes, cuando un sabedor huitoto hoy en día inicia o termina un discurso ritual en el patio de la coca de la maloca, de noche, rodeado de otros hombres, lamiendo ampiri y “mambeando” coca. La queja de los sabedores sobre el olvido de los conocimientos tradicionales no es nueva. Ya en 1914, el informante del antropólogo alemán Konrad Theodor Preuss, se lamentó que en ese tiempo los hombres ya no sabían tanto como sus antepasados, que hoy saben poco, cuando los antiguos sabían mucho, – y eso en una época en la que los adultos habían nacido antes de la llegada de los caucheros y la civilización de los Blancos. Estamos reconstruyendo una sociedad hasta donde podemos, tomando en cuenta también la información que nos proporcionan viajeros y antropólogos del inicio del siglo 20: Robuchon, Whiffen, Preuss, Farabee, Tessmann. A la verdad, estos autores nos describen con cierto detalle hechos materiales y sociales o, como en el caso de Preuss, nos ofrecen textos míticos en lengua huitoto traducidos al alemán (y en años recientes al castellano, cf. Petersen ¿??), pero ninguno de ellos ha podido comprender los fundamentos de esta sociedad que son la organización linajera o clánica combinada con las relaciones y prácticas ceremoniales, como veremos más adelante. Hemos podido captar estos fundamentos recién en 1969/70 cuando las palabras rituales ya habían perdido mucho de su “seriedad”, de su uso muy restringido al contexto ritual real, de su prohibición de pronunciarse fuera de este contexto, por ejemplo, a pedido de una persona foránea, un antropólogo. El informante de Preuss, en 1914, había rehusado decir ciertos discursos rituales porque eran demasiado fuertes y que el jefe local en seguida lo supiera gracias a su poder y que no le gustaría. El tabú que pesa sobre estos discursos sigue existiendo en ciertos sectores de la Gente del Centro. Así, a nuestro colega, Carlos Londoño, los Muinane, con quienes él estudiaba su sociedad y cultura en los años 1990, nunca le permitieron grabar sus palabras rituales pronunciadas en el patio de la coca.

 

En el segundo capítulo, daremos cuenta de la sociedad indígena tal como la podemos observar en la actualidad. Ese propósito nos obligará a distinguir la situación social en Colombia y la que prevalece en el Perú, en la cuenca del río Ampiyacu, donde viven los descendientes bora, huitoto, ocaina y resígaro de los indígenas que fueron llevados a ese país por los antiguos capataces de la empresa cauchera Peruvian Rubber Company (financiada con capital inglés), la llamada “Casa Arana”, cuando estalló el conflicto fronterizo entre Colombia y el Perú (1932). Veremos entonces que rasgos fundamentales de esta sociedad indígena, vinculados a las prácticas ceremoniales, siguen presentes, pero que el universo de las relaciones sociales se ha modificado y diversificado por el trato frecuente con personas urbanas: funcionarios, maestros, promotores, religiosos, comerciantes y habilitadores, por la mediación del dinero que ahora está presente en todas las comunidades y por la inmigración de personas mestizas (Ampiyacu), mientras que otros rasgos de la organización social antigua, como el orden clánico en el Ampiyacu (mas no en el Igaraparaná), se están desvaneciendo y perdiendo pertinencia.

 

Podemos diagnosticar la sociedad actual y detectar en ella la presencia de los elementos sociales propios de la Gente del Centro gracias a nuestro aprendizaje previo con el sabedor huitoto Augusto Kuiru del clan Jitomagaro “Sol” y sus hijos, Abelino y Aurelio (finados los tres), Calixto y Porfirio, quienes me recibieron y enseñaron, por primera vez en 1969 y 70, luego, en 1973 y 74, en su maloca y caserío, que hoy se llama Puerto Milán, a orillas del río Igaraparaná. Muchos años después, a partir de 2001, el curaca huitoto de Pucaurquillo, Alfonso García del clan Eraiaɨ “Irapay”, me abrió su conocimiento y consintió en trabajar regularmente conmigo, permitiéndome grabar sus discursos y explicándomelos. De parte de los Bora, recibimos enseñanza de los dos hermanos Teteye, José Maria y Benito, del clan Íñeje “Aguaje” o “Canangucho”, cuando, durante 15 días en 1974, rodeamos una película sobre la fiesta Méémeba “chicha de pijuayo o chontaduro” en Providencia (Igaraparaná), y del curaca de Brillo Nuevo en el río Ampiyacu, Manuel Ruiz Mibeco. En una oportunidad pudimos también trabajar con el dueño de maloca ocaina Noé Siake en el Igaraparaná y con el conocedor ocaina Luis Cubicaje en el Ampiyacu.

 

Esta experiencia de aprendizaje con conocedores de tres pueblos de la Gente del Centro, nuestra observación de las “fiestas” o “bailes” celebrados y las conversaciones con colegas que han trabajado con Muinane, Miraña, Andoke y Nonuya nos han convencido que la Gente del Centro puede considerarse como una sociedad que obedece a principios generales comunes, pero los realiza con muchas variantes locales – étnicas, clánicas, domésticas – y dentro de relaciones entre unidades domésticas (malocas) vecinas y distantes, sin que las fronteras lingüísticas signifiquen barreras. Esta unidad socio-cultural, este compartir de principios, valores y “costumbres” comunes lo podemos observar hasta hoy en día en todas las regiones donde viven comunidades de la Gente del Centro e, inclusive, cuando “paisanos” de cualquiera de estos pueblos se encuentran en la ciudad.

 

Si, actualmente, la apariencia material de las comunidades indígenas no deja inmediatamente reconocerlas como indígenas, pues los indígenas han adoptado muchos rasgos culturales de la población mestiza regional, y, por otro lado, si los pobladores rurales amazónicos, a su vez, han integrado en su vida diaria conocimientos, conductas y “creencias” indígenas, podemos hablar hoy en día de “bosquesinos” amazónicos, a nivel de un modo de vida social y cultural genérico, sin distinguir entre mestizos/ribereños o indígenas. Sin embargo, al haber estudiado la sociedad indígena en su forma pasada, gracias a grabaciones, diálogos y conversaciones, nos hemos capacitado a ver, detrás de esos rasgos bosquesinos genéricos, los elementos socio-culturales específicos que caracterizan una comunidad indígena o un conjunto de comunidades indígenas vinculadas entre ellas por relaciones de vecindad, de parentesco, de alianzas matrimoniales y ceremoniales. Estas manifestaciones específicas – históricamente indígenas, pero ahora intrincadamente combinadas con elementos mestizos rurales y urbanos – de un tipo genérico de sociedad: la sociedad bosquesina – constituyen la sociodiversidad real de Amazonía. La Gente del Centro es una variante indígena de la sociedad bosquesina, pero en su interior existen, a su vez, variantes étnicas, clánicas, locales, lingüísticas y geográficas.

 

ver en PDF