Darwinismo y evolucionismo en la antropología

publicado a la‎(s)‎ 6 ago. 2014 12:51 por Administrador Sociedad Bosquesina   [ actualizado el 10 ago. 2016 21:50 ]
Publicado en: TRESIERRA, ´ALVAREZ, GASCHÉ et al.: La evolución. Iquitos, Fondo editorial de la Universidad Científica del Perú. pp. 61-96.
Como el tema, sobre el cual les voy a exponer hoy, nunca ha sido parte de mis investigaciones personales, me limitaré en esta conferencia a compilar informaciones e interpretaciones recientes y a sacar unas conclusiones sobre qué pueden significar estas interpretaciones recientes del darwinismo para la comprensión de la situación social y su futuro en la Amazonía. En esta última parte, sí, entrarán resultados de investigaciones recientes que realizó un pequeño equipo de investigadores, bajo mis orientaciones, en el IIAP en el marco de un proyecto llamado “Sociodiversidad”, que, este año, se ha constituido en un programa institucional del IIAP.

Constatemos al inicio de nuestras reflexiones que el ser humano, desde que se ha manifestado como un ser social creador de cultura y en todas partes de globo terrestre, se hecho ideas sobre la creación y el origen de este mundo y sobre la creación de él mismo. Y en todas estas ideas, manifiestas en las primeras escrituras inventadas en Mesopotamia, Egipto y el Valle del Indus y en las tradiciones orales de los pueblos, podemos descubrir también la idea de evolución, es decir, la idea que al origen, en el momento de su creación, el mundo era distinto de lo que es hoy en día, que, desde luego, el mundo ha pasado por distintas fases hasta llegar a ser lo que es actualmente. Podemos afirmar, entonces, que el origen y la evolución del mundo ha sido una preocupación constante del ser humano desde su emergencia como ser social y cultural.

Recordemos unos hechos. La Biblia habla de la creación del mundo por dios en forma de un paraíso: un mundo perfecto y pacífico, sin necesidad de trabajo, sin mal, sin vergüenza, sin pecado. Fue la desobediencia del ser humano a una orden divina que constituyó el primer pecado, el cual fue castigado expulsando a la parejo original del paraíso a este mundo de hoy que es pecaminoso y vergonzoso – la humanidad está afligida por el pecado hereditario –, penoso, por exigir trabajo, y hostil, pues hay animales carnívoros y guerra. En esta visión bíblica, que ha marcado siglos de nuestra civilización occidental y de la islámica, la degeneración del mundo paradisiaco original se debe al ser humano. El mismo ser humano – por su naturaleza pecaminosa – es responsable de que vive ahora en un mundo imperfecto, donde sufre y que es para él, en una terminología más tardía, un Valle de Lágrimas. [...]


Ver en versión PDF